Lua Fischer en Pa-ta-ta Festival 2025
29 agosto, 2025
“Huellas” de nuestra profesora Lua Fischer dentro de los cuatro proyectos seleccionados para el Premio “Fotografía con Impacto Social” 2025 de Pa-ta-ta Festival
Del 9 al 11 de octubre todos nuestros ojos y corazones estarán de viaje a Granada junto a nuestra coordinadora del Curso Intermedio 2 y de los Cursos de Retrato (presencial y online). Lua Fischer opta al Premio “Fotografía con Impacto Social”, un reconocimiento a propuestas que utilizan la fotografía para poner en el centro a la comunidad, abordando retos sociales relevantes y promoviendo la transformación desde el arte.
Lo hace con “Huellas”, un ensayo fotográfico con una triple vocación: retratar solemnemente a personas históricamente infrarrepresentadas, resignificar un espacio excluyente y ampliar el retrato fotográfico hacia cuerpos diversos.
A través de una serie de retratos de mujeres mayores de 60 años del ámbito rural y de imágenes aparentemente abstractas de un colegio jesuita del siglo XVI, el proyecto plantea una pregunta: ¿Qué sucede con las trayectorias invisibles, especialmente de las mujeres, cuando su recuerdo no está en los libros de Historia y solo persiste en ellas mismas y en sus contextos más cercanos?
Realizados con la luz que ilumina el colegio desde hace cinco siglos, los retratos buscan responder a esta pregunta, creando una narrativa alternativa para un lugar concebido para el conocimiento y la memoria masculinos. Frente al relato oficial que consagra nombres en mayúsculas, Huellas es también una acción política: un gesto de resistencia que afirma la presencia de estas mujeres en el espacio común y en la memoria colectiva.
Huellas ©Lua Fischer
Huellas es una acción artístico-política donde la fotografía se convierte en herramienta para ocupar un espacio, construir memoria y generar conocimiento colectivo. El proyecto reunió a 15 mujeres mayores de 60 años del pueblo de Arévalo —un municipio históricamente relevante y hoy afectado por la despoblación— para ser retratadas en un antiguo colegio jesuita fundado en 1593, destinado originalmente a la educación masculina.
Todas las mujeres tenían un vínculo previo con el lugar: estudiaron allí cuando fue colegio público, trabajaron o lo frecuentaron cuando funcionó como bar. Por ello, la elección del espacio no fue impuesta, sino fruto de un proceso conjunto de escucha entre las mujeres y la fotógrafa, quienes decidieron habitarlo desde sus memorias. La acción fotográfica fue un acto colectivo: todas las presentes, fotógrafa incluida, ocupábamos el espacio con nuestra presencia y creábamos una obra que reivindica el derecho de estar y generar conocimiento en un sitio que antes excluía a las mujeres.
Hoy en ruinas, el edificio aún guarda señales de esa exclusión. Huellas propone una nueva narrativa para el espacio: la presencia serena de estas mujeres en los retratos afirma su derecho a estar, transmitir conocimiento sobre sí mismas y crear un patrimonio histórico más diverso.
¡Muchos éxitos, Lua!